miércoles, 13 de febrero de 2008

Alguien Definitivo

Extiendo mi brazo izquierdo para entregarle el papel cuadriculado doblado en cuatro partes que le había prometido tan solo unos días atrás. Ella lo mira ansiosa y detenidamente, mientras lo recibe con su mano opuesta, y levantando su rostro me dirige su mirada, y con una ligera sonrisa me regala un somero agradecimiento.

Luego de una pequeña advertencia, le pido que inicie a leer el papel, mientras yo, impulsado, tal vez por los nervios o por la expectativa del momento, saco una excusa y me desaparezco del lugar rápidamente, sabiendo aun que mi presencia no se movería ni un instante del allí.

El papel, más que un cuento o una historia, es una forma discreta de hacerle saber que la quiero, y que a pesar de que sé, que lo que siento por ella no es amor, o por lo menos un amor profundo, quisiera que llegara esa oportunidad, de la cual anteriormente ya habíamos platicado, y de la cual yo sé la respuesta también.

Ese día mas tarde, la vuelvo a ver, y mi corazón se acelera y la adrenalina fluye a través de mi cuerpo; se me acerca mirándome fijamente y me da un beso; yo consternado no modulo palabra, simplemente la tomo entre mis brazos y la aprieto fuertemente contra mi pecho.

Entre besos y caricias, aprieto fuertemente mi almohada, y despierto con un sabor amargo a tristeza, por saber que ella cada vez se encuentra mas alejada, cuando yo quisiera que estuviera junto a mi, con esa oportunidad tan esperada, pero que se que aún no llegará, o que lo mas seguro, es que ni siquiera llagará.

Por lo pronto me tranquilizo, bebo un poco de agua y pienso en que cada persona toma sus propias decisiones, y que ella no quiso abrir su corazón a mi, pero otra mujer lo hará y apreciara el cariño que le brinde, además, no todo en la vida es juego, y por experiencia propia, sé que las personas a veces nos perdemos de conocer muchas cosas bellas de otro ser, tan solo por querer divertirse, cuando lo esencial esta en cosas mas profundas; esas cosas que solo unas pocas personas alcanzamos a percibir.

Al otro día, la veo con un “amigo”, casi tan dichosa, como se vería conmigo, y a mi mente viene un triste, pero real pensamiento que se pregunta si será al fin alguien definitivo, o será parte de otra salida amistosa, que deja como consecuencia mi corazón partido.

por: Alejandro Gómez Jaramillo